La Teoría de las ventanas rotas en la salud buco-dental

By José Ignacio Zalba
In febrero 18, 2015
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la Teoría de las ventanas rotas es un curioso experimento realizado en la Universidad de Stanford en el año 1969 por el profesor Phillip Zimbardo, y que me sirve para realizar una simetría con lo que pasa en el cuidado de la salud buco-dental. El estudio tiene 2 partes voy a referencia a la segunda que es la interesante para lo que vamos a explicar.
Esta parte consistió en abandonar un vehículo en buenas condiciones en Palo Alto una zona de alto nivel económico y tranquilo de California. Y sucedió que durante una semana nada le pasó al vehículo. Pero los investigadores decidieron entonces intervenir, rompiendo una de las ventanas del vehículo que aún estaba intacto. De este modo, el coche pasó de estar en un estado impecable a mostrar signos de deteriodo y abandono. Y entonces, se confirmó la hipótesis de Zimbardo. ¿Qué ocurrió? A partir del momento en el que el coche se mostró en mal estado, en pocas horas el coche sufrió episodios de vandalismo.
Y a partir de ahí Lo que propone la Teoría de las Ventanas Rotas es simple: si en un edificio aparece una ventana rota, y no se arregla pronto, transmite idea de deterioro, y de falta de cuidado, lo cual produce un efecto en cadena que lleva a un mayor deterioro, lo que refuerza las mismas ideas y cierra el círculo.
Llevando esta reflexión al cuidado de nuestra boca. Un cristal roto podría equivaler al descuido en el mantenimiento diario de nuestra boca o evitar ir al dentista para su mantenimiento o reparación de un problema temprano. Ya hemos comprendido que no hay que esperar a que los dientes se estropeen para repararlos porque no hay reparación buena, ya que, estos van perdiendo valor en todos sus aspectos, pero no hacerlo todavía es peor, y nos lleva a un camino de deterioro cada vez mayor y que explica el mal estado de salud oral de muchas personas.
Adquirir buenos hábitos de cuidado de la boca, es fundamental porque relajarnos mediante la omisión de pequeños detalles que a simple vista podrían parecer poco importantes, pueden ocasionar brechas en el sistema que acaben por hundir el barco, tu salud dental.

La salud oral todavía no es para todo el mundo, solo para aquel que está dispuesto a alcanzarla, este objetivo requiere de un adecuado cuidado personal complementado por cuidado preventivo profesional regular. Siendo conscientes del efecto que produce esta teoría, deberíamos empezar con una buena revisión de todas nuestras rutinas, para detectar cuáles son nuestras ventanas rotas y evitar que alcancen un Efecto Mariposa en nuestros hábitos.
Ignorar el mantenimiento de la boca nos conduce a complicaciones y sufrimientos que ya conocemos de otra eras, que aunque podemos aliviar con tratamientos, ya sabemos el coste en el bien-estar que todo ello supone, nunca será lo mismo un diente sano que uno reparado.

En resumen, si permites el descuido y en el caso de lesión dental no lo reparas pronto, luego no te sorprendas si te encuentras en medio de un lodazal en el que tú has sido parte por activa o por pasiva. La bola de nieve del abandono, o la pereza tiende a crecer rápidamente, la falta de cuidado y la no reparación inmediata de un daño leve nos envia un mensaje: el descuido nos lo podemos permitir. Si no se transmite el mensaje que da toda acción de respeto y cuidado hacia lo que tenemos, y dejamos que el deterioro, el abandono o la resignación ganen la partida, entonces la enfermedad, los malos hábitos, el daño,  el dolor,  y degradación de la boca tenderán a propagarse rápidamente. En conclusión, si queremos evitarlo, hay que cuidar y sino arreglar la ventana rota cuanto antes.
Porque del mismo modo que podemos ser causa de la expansión del daño haciéndolo crecer, podemos ser también causa de la reparación respeto y cuidado, y eso no es una utopía.

 

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