La neurología funcional aplicada a Odontología

Aunque tradicionalmente la boca se ha asociado con la digestión, investigaciones recientes en neurociencia destacan su papel en la conectividad funcional, regulación vegetativa, rendimiento cognitivo y la salud mental. Esta comprensión moderna de la fisiología oro-facial muestra como el aparato masticador no es solo un acto mecánico de «triturar» comida con los dientes, sino que se enmarca en la neurología funcional, disciplina terapéutica enfocada en optimizar el rendimiento del sistema nervioso sin daño estructurales, mediante estímulos específicos para mejorar el bienestar general para la salud cerebral.

La neurología funcional aplicada a Odontología es una especialidad de las neurociencias que explica la conexión directa existente entre el sistema nervioso central, el sistema nervioso periférico, los receptores sensitivos orales o bucales y la regulación de las funciones del cuerpo. Éstas incluyen el sistema locomotor y el autónomo, así como las funciones superiores como memoria, aprendizaje, atención, etc. La Neurología Funcional se fundamenta en la continua comunicación que el cuerpo, como sistema integrado, mantiene con todas sus partes y con el ambiente. El buen funcionamiento del conjunto depende entonces del buen funcionamiento de cada una de las partes para lograr el equilibrio interno y adaptarse adecuadamente al medio.

Las disfunciones e irritaciones (inflamaciones o infecciones) bucales en el sistema nervioso central generan cambios adaptativos en nuestro cuerpo para mantenernos frente a la constante carga gravitacional, traduciéndose en angulaciones vertebrales, cambios en el tono o tensión muscular en partes del cuerpo, mayor gasto energético para mantener la postura, etc. que modifican el normal equilibrio fisiológico interno y aumentan la probabilidad de lesiones, dolores, inflamaciones, trastornos viscerales, etc.

El especialista en neurología funcional aplicada a odontología examina las diferentes partes del sistema nervioso periférico cefálico y el sistema músculo-esquelético para lograr un diagnóstico diferencial del problema según cada caso y poder plantear y desarrollar un tratamiento específico e individual.

La alteración de la función masticatoria y los problemas de salud oral (como la pérdida de dientes, inflamación o el dolor oral) se han asociado con un mayor riesgo de disfunción cognitiva (atención, lenguaje, percepción y funciones ejecutivas, esenciales para el razonamiento y la adaptación ) incluso pérdida gradual de la memoria, que puede progresar en mayores a demencia y otras enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y el Parkinson.

 

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