LA RESPIRACIÓN BUCAL SIEMPRE ES PATOLÓGICA

La respiración por la boca es un mal hábito muy frecuente que no percibimos como algo dañino y que genera una gran cantidad de secuelas en el bienestar, rendimiento cognitivo, crecimiento y desarrollo o la salud física y psicológica.

Al entrar el aire por la boca, no se filtran, humedecen ni desinfectan lo más de 12.000 litros de aire que inhalamos al día . El aire entra frío, seco y contaminado directo a los pulmones, lo que favorece cualquier proceso infeccioso en las vías aéreas como resfriados, bronquitis, faringitis, alergias, asma, neumonía, intolerancias, problemas de garganta y voz entre otras.

El cerebro del bebe en sus primeras etapas tiene 100.000 millones de neuronas pero su neurodesarrollo depende del número de conexiones neuronales que haga, al respirar por la boca se ven reducidas.

Se altera el desarrollo de la cara, más alargada y aplanada, nariz estrecha, mentón retraído, ojeras, el paladar estrecho, y los dientes se tuercen. Se modifica la posición de la cabeza lo que afecta a la postura corporal provocando dolores musculo-esqueléticos como cervicales y espalda.

Cuando un niño no respira bien no duerme bien, no oxigena adecuadamente el cerebro y entra en un ciclo de cansancio, irritabilidad y más cansancio. Algunos signos de la mala calidad del sueño son que se oiga la respiración, en niños es roncar, apnea, bruxismo, que se mueven en la cama, suden, tengan pesadillas, se hagan pis en la cama o despertares nocturnos.

Al no dormir bien al día siguiente en clase no atienden, lo que se puede confundir con déficit de atención o no para quieto con hiperactividad porque necesita captar oxígeno. Existe una des-regulación del sistema nervioso autónomo en forma de signos como tics, ansiedad, depresión, alteraciones alimentarias, etc. 

Los respiradores bucales en general están más irritables, enojados, somnolientos y fatigados. El rendimiento escolar baja, ya que la falta de oxigenación del cerebro afecta a su rendimiento cognitivo (concentración, memoria, creatividad).

Caries, problemas de encías, mal oclusiones dentales o mal aliento aparecen por la respiración bucal. No es raro tampoco encontrar problemas de oído como otitis de repetición. O también problemas digestivos desde reflujo, síndrome del intestino irritable y otros.

¿Cómo identificar si respiramos por la boca?

Uno solo, es difícil que se detecte, suele pasar desapercibido a no ser grados graves. La forma más sencilla de saber cómo respiramos, es que mientras durmamos un familiar nos mire si estamos con los labios completamente sellados, si están despegados al menos 1 mm. es bucal. También que se oiga la respiración, roncar, o ser fumador. Otros signos como ojeras, la deglución atípica, mal-oclusión, amígdalas inflamadas, mala postura corporal nos avisan.

¿Qué puedo hacer?

Mantener libre la VÍA AÉREA el mayor tiempo posible, en etapas tempranas de la vida, favorecerá la respiración nasal, el buen desarrollo cerebral y craneofacial de todo niño sano. Limpieza de nariz con suero, agua marina,…

En las personas que respiran por la boca se recomienda la rehabilitación o mecanización respiratoria, ya que la respiración mayoritariamente la realiza el sistema nervioso autónomo y va en piloto automático, por ejemplo cuando dormimos que también es lo que hacemos durante el día cuando no nos damos cuenta.

Mediante ciertos simples aparatos y ejercicios se busca rehabilitar las funciones orales asociadas (respiración, masticación y deglución) y modificar los hábitos adquiridos.

Cuando existe obstrucción en boca o vías altas respiratorios hay que permeabilizar el sistema. Cuando el problema estructural está en la boca la expansión maxilar, el avance mandibular o aumentar la dimensión vertical de la mordida suele ser opciones para liberar y ampliar vías respiratorias. Si la obstrucción es de las vías respiratorias, por amígdalas o adenoides inflamadas puede estar indicada tratamiento farmacológico y en algunos casos la intervención quirúrgica.

 

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