Azúcar y Caries Dental: ¿Cómo nos diseñó la evolución?

By José Ignacio Zalba
In agosto 13, 2015
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De la sabana al supermercado

Como siempre, entender cómo evolucionamos nos da muy buenas pistas para comprender porque nos gusta tanto el azúcar. Cuando nuestros ancestros buscaban frutos, por ejemplo, lo ácido indicaba “no está maduro aún” mientras que lo amargo significaba “¡estan malas!”, en cambio el dulce nos indica que es el momento idóneo para comerse. Otra razón de peso, es que la leche materna humana es más dulce que la de cualquier otro animal, por todo ello, nuestra naturaleza ha reforzado la idea de que este sabor es saludable.

Nuestros ancestros fundamentalmente comían plantas y animales  para obtener todos los nutrientes que necesitaban. Comían mucho más esporádicamente, debido a que no tenían comida regular como tenemos hoy en día, pero además era mucho menos nutritiva, por eso el ser humano se adaptó a almacenar energía en forma de grasa para usarla como energía en tiempos de escasez. Ello hace que cuando encontrabamos una fuente de azúcar nos atraquemos a comerlo, porque  suponía buena fuente de energía para poder sobrevivir. En un medio natural esto no era habitual porque el acceso a ellos es limitado, encontrar un panel de miel o moras no es tan fácil, en comparación con la sociedad actual donde  los azúcares artificiales  estan a nuestra disposición a diario en cantidades astronómicas.

Los azúcares naturales provienen directamente de la naturaleza, por su origen no estan manipulados o refinados por el ser humano, conteniendo ciertos nutrientes como vitaminas y minerales. Por lado esta el azúcar refinado como lo conocemos y del que vamos a hablar, es una de las principales razones de la caries,  una sustancia  totalmente artificializada, con la que nuestro organismo no se relaciona bien, ya que es de reciente incorporación a la dieta de los humanos , en 1492 el descubrimiento de América, la populariza en europa.

Proceso de la caries dental:

Actualmente, sabemos que en la  cavidad oral se produce un ciclo contínuo de desmineralización y remineralización en la superficie del diente, por lo que podemos considerar a la caries como un proceso dinámico.

Las bacterias presentes en la boca se alimentan de fuentes de azúcar, lo metabolizan y producen un deshecho de ácido láctico que provoca una bajada del pH,  cuando en la superficie del diente esta por debajo de 5.5 (ácido) se producirá una desmineralización con liberación de iones calcio (Ca++) y fosfato (PO4), que quedarán en la saliva. Ya que la saliva es una solución saturada de estos iones, existe la posibilidad de que éstos vuelvan a la superficie del diente cuando se recupere el pH. Si el ph de la saliva se recupera, se favorecerá la vuelta de los iones perdidos y toda lesión inicial podrá remineralizarse.
Si este equilibrio se rompe y predomina la desmineralización debido a periodos prolongados de acidez (ejemplo: por picar fuentes de azúcar entre horas) se producirá la pérdida de componente mineral hasta crear una cavidad (agujero, roto) en el diente que es lo que conocemos como caries.

Azúcar refinado, el ladrón de Calcio:

Nuestro cuerpo esta diseñado para alimentarse con azúcares naturales , es decir, con todas sus vitaminas, minarales y otros elementos nutritivos.  En el caso del azúcar refinado,  pasa por un  proceso en el que  se pierden todos estos componentes que nuestro organismo precisa  para metabolizarlo. Al estar desprovisto de ellos, tendrá que extraerlos de otras fuentes, como otros alimentos presentes en la misma comida o bien los  reservas de nuestro cuerpo. Un consumo moderado, no es problema, pero un exceso, bastante común en nuestro entorno moderno,  obliga a tirar de las reservas del organismo, que en el caso de los minerales se roban de  los huesos y los dientes, este es otro motivo de las caries dentales.  No son sólo las bacterias las que atacan a los dientes, sino que al ser lugares de almacenamiento de calcio, se debilitan al serles quitado desde dentro, y quedan por tanto mas vulnerables al ataque de las bacterias.

A ello hay que añadir que las personas con alto consumo de chuches, refrescos, zumos de bote, chocolates , la lista es interminable, que tenían que ser productos de consumo esporádico, desplazan  por lo general a los de consumo habitual que deberían tener un lugar privilegiado en nuestra dieta como las  frutas y verduras, fuente de vitaminas y minerales, que quedan relegados a un consumo ocasional. Además estas frutas y verduras que comemos en las sociedades urbanas, no son realmente frescas, ya que, empiezan a perder estos saludables nutrientes inmediatamente después de recogerlas, entre el transporte, y su distribución pasa mucho tiempo para cuando llegan a nuestra mesa. También se ven afectadas por la refrigeración para que no se pudran y todos las sustancias químicas que se utilizan en su producción,  la suma de todo ello agrava el problema de desmineralización.

La recomendación de flúor para la prevención de la caries, aunque tiene un efecto terapeútico, por si solo es una medida insuficiente, la supresión o reducción del azúcar de la dieta, es un elemento clave.

 

 

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